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Día del Abuelo

Por Rafael Tortajada

 

El día del abuelo o día de los abuelos es un día conmemorativo dedicado a las personas mayores dentro de la familia, complementando al Día de la Madre y al Día del Padre. Esta jornada se celebra solo en algunos países y con diferencias en la denominación, motivación y fecha entre todos ellos. A nivel internacional existe una celebración promovida por la ONU que recuerda a las personas mayores en general: el Día Internacional de las Personas de Edad.

El día de hoy se celebra en diferentes dependencias del Estado de Colima una premiación donde se reconocerá a las personas mayores que han tenido méritos suficientes para que en público y en sesiones especiales de cabildo se les entregue ya sea un diploma o pergamino, o alguna placa conmemorativa.

Debemos tener presente como las personas mayores en la antigüedad y de eso no hace tanto tiempo, eran respetadas y en el medio rural además les obedecían; yo recuerdo como un hombre o mujer de avanzada edad pedía un favor a algún joven y éste nunca contradecía la petición. Los ancianos por así decirlo han sido la base de los gobiernos desde la antigüedad por ejemplo: en la antigua Grecia había el «consejo de ancianos» quien decía la última palabra en cuanto a las decisiones que debían tomarse sobre todo, cuando se trataba de guerras; cuando existía una confrontación con otro pueblo o con otra nación eran los ancianos quienes sopesaban la situación bélica y cuando así convenía a los intereses nacionales, le negaban el permiso al rey o mandatario para enfrentarse con armamento a los oponentes; todo esto se debía a que lo más importante era preservar su propia tierra y no ponerla en peligro.

Hay un ejemplo clásico de las guerras Médicas, Jerjes rey de Persia preparó un numerosísimo ejército para atacar a las diferentes ciudades griegas puesto que estos en su constante lucha para defender su integridad, le habían inferido una derrota vergonzosa.

Las ciudades tanto Atenas como Esparta que eran independientes con gobierno propio se aprestaron a defenderse pero, en la segunda de ellas los ancianos consideraron muy peligroso poner en riesgo su integridad ciudadana y le negaron al rey Leónidas el permiso de guerra. Leónidas era un hombre impetuoso pero tuvo que obedecer la ley sólo que, él podía movilizar bajo su propia voluntad a su guardia personal que constaba de 600 hoplitas con un valor suicida a toda prueba.

Encabezando este reducido ejército de defensores se posesionó del paso de Las Termópilas y ahí esperó el ataque de los adversarios; se ha pregonado el hecho de que Jerjes le mandó un mensaje donde le decía «si ordeno a mis arqueros que lancen una flecha cada uno al cielo te aseguro que vamos a oscurecer el sol» a lo que el rey Espartano le mandó contestar «mejor, así pelearemos en la sombra».

Por lo estrecho del lugar pudo contener el avance de las tropas persas hasta que hubo un traidor que les enseñó un atajo y lógicamente lo rodearon y con una superioridad numérica tremenda, fueron ultimando uno a uno a los que componían su guardia; estos demostraron su absoluto desprecio a la vida y sabían que era preciso defender la existencia del rey en contra de la suya y pudieron matar al soberano Espartano hasta que murió el último de sus guardias. Ahora existe un pequeño monumento con una lápida que dice «viajero, descúbrete ya que te encuentras ante el monumento que conmemora la gesta heroica del rey Leónidas con sus 600 hoplitas y todos fallecieron defendiendo su libertad».

Sin embargo y dada la gravedad y del inmenso ejército persa atacante, Atenas propuso a sus generales entre los que estaban Arístides, Temístocles y Milciades y Esparta presentó a Leónidas y Pausanias. Ellos cada uno por su lado organizaron a las tropas griegas que tenían una minoría de 10 a 1 y así fueron venciendo en diferentes encuentros.

Una de las batallas famosas fue la de Salamina donde salió triunfante Temístocles destruyendo parte de los barcos de guerra persas pero, algo que llega hasta nuestros días como recuerdo de esas luchas fue la batalla de Maratón cuando había el acuerdo de que si a determinada hora no llegaba un aviso comunicando victoria o derrota, los habitantes de Atenas estaban preparados para quemar la ciudad antes que entregarla al enemigo.

Faltaban escazas horas para destruir la ciudad mencionada y no había forma de que el aviso llegara a tiempo, entonces, un soldado de nombre Filípides se quitó todos sus arreos de guerra y tan sólo con un taparrabos emprendió la carrera, con el cansancio que le permitía su cuerpo debido a la lucha de la batalla que habían ganado él seguía corriendo para llevar la noticia salvadora; pudo recorrer los 42 kilómetros de distancia y llegó a tiempo solamente para dar la noticia «vencimos» y cayó muerto. En honor a este personaje, en todas las olimpiadas que se celebran en la actualidad probablemente la carrera más importante es la Maratón que nos recuerda esa epopeya.

En estas tierras también hubo los consejos de ancianos que de vez en cuando influían en los mandatarios del imperio mexica aunque ya con Motecuzuma Xocoyotzin poco los consultaba. Sin embargo cuando Xicoténcatl el joven combatió a Hernán Cortés en Tlaxcala sin el permiso de los ancianos, estos ordenaron que lo ahorcaran por desobediente y en esa forma le demostraban a Hernán Cortés que no estaban de acuerdo con esa guerra.

Volviendo a los ancianos que conocemos ya en la actualidad, constatamos la penosa situación que viven muchos de ellos, ya nadie los respeta y muy pocos los apoyan al grado de que se han visto casos de que falsifican documentos para echarlos de sus casas y vemos como andan mendingando por la calle solicitando un pedazo de pan para alimentarse, mientras sus familiares se quedan con sus propiedades y muchos de ellos hasta con sus modestas pensiones.

Qué bueno que, cuando menos tengan un día específico para celebrarlos y recordarles que son el origen de una familia y que si ésta por circunstancias especiales no los toman en cuenta, ellos ninguna culpa tienen; apoyemos para que esta situación cambie y puedan vivir una vida más digna.

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