Diálogo Político

Por Manuel Sánchez de la Madrid

 

¡Ahora es Morena! ¡Murió el PRI!

El encabezado de esta entrega es el grito de guerra que escuché apenas hace dos días, una mujer gritando y amenazando, con el gesto descompuesto y el ademán con el puño apretado. ¿Ese es el futuro, así serán de envalentonados e intimidantes los que votaron por Andrés Manuel López Obrador y le dieron el triunfo? No venía al caso, una ostentación de poder, una burla al tricolor.

En plática de sobremesa con un grupo de amigos, antier entre muchos temas se habló del inevitable cambio que  nos espera cuando reciba el mando y la responsabilidad de conducir el destino de los mexicanos el ahora presidente electo López Obrador, yo comenté que quizás el señor no tenga experiencia, pero la va a ir obteniendo, dije que parece ser una persona bien intencionada, preocupado por su país al que conoce desde un prisma provinciano y de bajo nivel, a quien le gana la lengua, habla más rápido de lo que piensa y por ello resbala.

Gran parte de los temas de campaña están quedando en recursos para llevar votos a su candidatura, lo que en realidad hacen todos, quizás el tabasqueño dueño de un carácter incendiario exageró y apasionado prometió hacer cambios y acciones de gobierno que para el ciudadano pensante parecían incumplibles y así fue, tanto que poco a poco ha ido hacia atrás y qué bueno.

El tema del primer párrafo es consecuencia de la escena de la que fui testigo, cuando una mujer participaba en una reunión con intenciones de conciliación y se disgustó sin razón cuando su cliente prestaba atención a una propuesta de la parte contraria, esto manejado en términos educados y respetuosos.

Preocupa que quien votó por quien al final obtuvo mayoría de sufragios, crea que el triunfo pueda convertirse en herramienta individual para influir en desviaciones de la aplicación de la justicia, que quien se identificó con un candidato que ganó crea tener derecho a mofarse del que en las urnas perdió y aceptó su derrota.

Nada que ver y si el mismo Andrés Manuel López Obrador supiera, estoy seguro de que no lo aprobaría, el honor y el respeto ante el vencido engrandece al ganador, corona su triunfo y lo reconoce con dignidad.

El cobro de rencores y el uso del poder ante el perdedor y muchas veces ante los de su mismo partido, enturbian el proceso que culminó con un legítimo triunfo, no creo que así pueda ser la tónica de gobierno del ahora presidente electo. Su victoria es más grande si no se usa en contra del vencido.

Estamos ante hechos de los que no hay mucha experiencia, con la derrota del PRI obtenida por Vicente Fox y los partidos que lo apoyaron, no hubo excesos, ni se actuó en contra del derrotado, el mismo equipo de colaboradores de quien por seis años fue el presidente de México incluyó a militantes de otros institutos políticos que eran dueños de prestigio y buen nombre.

Estoy seguro de que serán pocos los casos como el que medio relato líneas arriba. Así debe de ser.

Que Andrés Manuel López Obrador ponga el ejemplo y así como está seguro de que siendo honesto lo imitarán sus colaboradores y los servidores públicos, ojalá y también se mesuren los que han sido depósito de odios y envidias.

Ya veremos.

 

 

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