Reflexiones de vida

Eduardo Lomelí G.

 

Piensa en tus miserias

Aquella tarde de invierno, Raúl se encontraba con una depresión abrumante, sí,  al ver el desfile de una juventud desorientada, hundida en los vicios del alcohol, las drogas, la prostitución en todo su resplandor. Pensaba como poder ayudar a tanto joven desorientado, mientras miraba la perdición de aquellos jovencitos una voz interna respondía a su melancolía.

-Quisieras corregir el mundo Raúl, pero no cuentas con los requisitos que exige la misión que llega a tu cabeza. No puedes ofrecer lo que no está a tu alcance como dar amor al desconocido, si no lo tienes para tus padres, tus hermanos, para ti mismo, aquel joven escuchaba la voz oculta que salía de su interior.

-¡Yo amo a mis padres, hermanos, y a mí mismo como que no!

-Si te amas de verdad, perdona a quien te lastimó, pide perdón al que ofendiste, amar a los padres no es callar sus faltas, con un diálogo pacífico podrías decir a tus progenitores lo que a ti te hace sentir incomodo de sus comportamientos, amar a tus hermanos no es resaltar lo defectos de cada uno de ellos, criticar a tus padres a sus espaldas, para de esa manera tener a tu lado a las personas, ¡eso Raúl, no es amar! Eso es actuar en propia conveniencia, no resalto lo que para mí está mal de mis padres, para que ellos no puedan corregirme, utilizo a mis hermanos como cómplices para tener un apoyo cuando me sienta agredido, solapo a mis hijos sin darme cuenta que el daño que les ocasiono repercutirá en sus vidas al paso del tiempo.

Como dar una caridad al hambriento si no alimentas tu propia alma, si no desechas de tu corazón los rencores y malas conductas de tu vida. Aquel joven escuchaba con atención la voz de su conciencia, y sus interiores continuaban expresándose.

-Jamás podrás sostener una carga tan pesada cuando son ajenas, si tu propia carga no la sostienes sobre las espaldas, ese borracho, aquel drogadicto y la prostituta cargan con sus propias miserias, y tú no estás liberado de aquel riesgo de verte como ellos, cuando pretendas cambiar el mundo da inicio con tu propio comportamiento y de esa manera los que te rodena se percataran de tu ejemplo y tus alrededores comenzaran a transformarse como por arte de magia-.

-¿Y cómo comenzar con ese cambio que me propones buen amigo?

-Respeta a tus padres, pero no aceptes lo incorrecto, ama a tus hermanos pero no armes grupos de guerra entre ellos, respeta las vidas ajenas si la tuya no se ve afectada, ama a tus hijos pero no solapes malas conductas y por ningún motivo anides en ellos el rencor, el odio la envidia, enséñalos a ser agradecidos que eso les abrirá las puertas de la ayuda social, respeta la vida para que ella sea benévola contigo, quien traiciona amigo será traicionado de la misma manera, y con esas conductas te estas traicionando tú mismo.

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