Súper delegados

Con el rechazo del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, el pleno del Senado de la República aprobó este jueves en lo general la reforma que definirá la estructura institucional del gobierno de Andrés Manuel López Obrador a partir del 1 de diciembre, modificando para tal efecto la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal.

Dichas modificaciones, avaladas con 72 votos a favor, 46 en contra y ninguna abstención, después de cuatro horas de discusión, restan facultades a Gobernación, crea a la Secretaría de Seguridad Pública, establece la figura de los llamados súper delegados y transforma la Sedesol en Secretaría de Bienestar, entre otras atribuciones que se concentran en la Presidencia y  Hacienda.

También dentro de los cambios que propone el próximo régimen de López Obrador -aún falta la aprobación correspondiente de las y los legisladores federales en lo particular, y que para que tenga efectos se debe publicar en el Diario Oficial de la Federación de acuerdo al artículo 5 de la Ley de Procedimiento Administrativo- figura el dotar a la nueva Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana de facultades de coadyuvancia con los estados y municipios.

Asimismo, la desaparición del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y la creación del Centro Nacional de Inteligencia, que tendrá en sus funciones la operación del Sistema Nacional de Protección Civil.

Así que, aun cuando ya se dio el primer paso, falta camino por recorrer, a saber la aprobación en lo particular la citada reforma, aunado la posibilidad de que los partidos antagónicos a Morena presenten una acción de inconstitucionalidad para eliminar la figura de los súper delegados, en aras de -según precisaron integrantes del blanquiazul- defender el respeto al federalismo mexicano y la autonomía de las entidades federativas.

Por su parte, el grupo parlamentario del PRD rechazó también dicha figura (la de súper delegados) que, en términos llanos, serán los titulares de las Delegaciones de Programas para el Desarrollo.

En el caso de los súper delegados, es una propuesta arriesgada del todavía presidente electo que tiene por el momento el poder fáctico, pues no es prudente se creen gobiernos paralelos que implique tener complicaciones en el manejo del Estado, amén en que dicha figura tiene el estigma  de los súper poderes, que podrían en un momento dado opacar la labor de los gobernadores en cada estado y acabar con el federalismo.

 

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