Indefiniciones

El próximo 1 de diciembre tomará posesión el nuevo gobierno de la República que le corresponderá encabezar al tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, en cuyo periodo preliminar se han desatado una serie de opiniones en contra y a favor en torno a sus propuestas y acciones a adoptar que ya ha anunciado e impulsado en su carácter de presidente electo.

A ciencia cierta no se sabe cómo será el gobierno federal entrante, en el que parece que fincará su popularidad o aceptación ciudadana en el populismo, el que ya había permeado cuando López Obrador fungió como jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal, hoy Ciudad de México.

Incluso ni los próximos funcionarios que integrarán el gabinete de AMLO conocen a cabalidad o de manera integral cómo será el proyecto del próximo titular del Poder Ejecutivo federal.

Lo anterior, a juzgar por lo declarado la víspera por la diputada federal Indira Vizcaíno, quien será la coordinadora estatal en Colima del gobierno que encabezará Andrés Manuel López Obrador como presidente de México, quien de entrada aseguró no tiene ningún problema “para tratar asuntos con quien deba hacerlo, y si bien se dispone sea Nabor Ochoa el enlace gubernamental, así se hará”.

Dejó en claro que su responsabilidad y compromiso será sacar adelante las necesidades colimenses de manera conjunta con los proyectos que presente el presidente electo; sin embargo, aclaró, “también tengo claro no puedo asumir en tanto no haya un pronunciamiento expreso del gobernador”.

Explicó que “habrá temas en particular o específicos que requerirán verlo única y exclusivamente con el gobernador y así se estará planteando”, recordando “hay un proceso de transición que se refiere a delegaciones federales” y esperando “conocer las responsabilidades definidas una vez concluyan las reformas a la Ley Orgánica de la Administración Federal”.

 

Inclusive fue más allá al señalar con  respecto a la figura llamada en medios de “Súper-delegados”, aprobada en fecha reciente por el Senado de la República, donde se estarían quitando autonomía a los estados,  pues dijo “se requiere esperar para conocer cómo quedan las normas de aplicación en las actividades que le serán encomendadas para poder sacar conclusiones”.

 

Más claro ni el agua. No hay una definición ni una seguridad plena de sus funciones, por lo que hay que esperar a la asunción de López Obrador y marque la pauta conforme transcurra su sexenio.

 

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