Toma de protesta

No hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla. Mañana rendirá protesta Andrés Manuel López Obrador como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, para el periodo 2018-2024, sustituyendo en esa alta responsabilidad conferida por la mayoría de las y los mexicanos el pasado 1 de julio al cuasi ex mandatario Enrique Peña Nieto.

La cuarta transformación prometida por López Obrador estaría por iniciar el sábado entrante, a la cual, ciertamente, habrá que darle las y los connacionales el beneficio de la duda.

Tras dos intentos frustrados, el político tabasqueño, ex jefe de Gobierno de la Ciudad de México, arriba a la Presidencia de la República con paso acelerado por la urgencia de resultados prontos en un país que conoce bien el desencanto.

México enfrenta una transición inédita que sabe al fin de una lucha para la izquierda nacionalista y que por primera vez alcanza el poder desde la alternancia, y de ocaso de una época para el modelo de tecnocracia modernizadora de los últimos 30 años.

Ojalá la cuarta transformación se dé en esencia y en los hechos y no sea más de lo mismo, pero bajo otro nombre de decir las cosas.

Andrés Manuel López Obrador gobernará los próximos 5 años y 10 meses un país roto por la violencia y fragmentado por la corrupción y la desigualdad, por lo que es menester la reconciliación nacional para gobernar, pero no al grado de llegar al perdón como lo ofrece el propio AMLO.

Ante el pleno de la Cámara de Diputados -conformada en su mayoría por legisladores de una coalición partidista de izquierda encabezada por Morena-, Andrés Manuel será mañana nombrado oficialmente presidente de México, en una ceremonia de transmisión de mando histórica, no sólo por tratarse del primer candidato de izquierda que asumirá el Poder Ejecutivo, sino por la conformación del Congreso de la Unión.

Este sábado se abre un parteaguas en el país que ojalá sea para bien, donde se deben dejar atrás los resabios, la incertidumbre, los enconos y los conciliábulos, para posibilitar la unidad y la conciliación nacional, pero sobre todo pasar del discurso a los hechos.

 

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