Vereda Anónima

Por Dalal El Laden

¿Por qué protestan los maestros en Venezuela?*

Isleni Pulido

52 años.

Docente de tercer grado de primaria.

“Trabajo en la Escuela Gran Colombia, en la parroquia Santa Rosalía. Esta fue la institución modelo de las escuelas bolivarianas en Venezuela. Es un gran complejo, que tiene educación inicial, primaria, misiones, y hasta escuelas técnicas. Tengo 17 años de mis 25 como docente trabajando allí. Mi turno es de 7 horas. Lo que gano hoy no pasa de 6.000 bolívares. Subirá con el nuevo salario mínimo, pero de todas maneras no alcanza. Ya vemos que hoy todo está subiendo de precio. Los docentes ganamos salario mínimo y medio, pero de acuerdo a nuestro contrato colectivo, tendríamos que ganar entre ocho y diez salarios mínimos. En otros países se valoran los estudios de los docentes y sus jerarquías. En Venezuela nos lanzaron a todos a la pobreza extrema. He tenido compañeras con alumnos que se desmayan en clase. Hay menos estudiantes en las aulas. Otra cosa es el incremento de las inasistencias. Hay una estadística, pero el gobierno no la dice. Creemos que hay de 40 a 60 por ciento de inasistencias durante el año escolar. En la Gran Colombia, en el área de primaria, cada semana se oyen disparos y tenemos que decirle a los niños que se escondan debajo de las mesas y los pupitres. También hay robos en el colegio. Han equipado los laboratorios, al menos, cinco veces en los últimos años según lo que recuerdo. También dotan el Programa de Alimentación Escolar y a los dos meses se roban la comida. Trato de vender cosas para tener un ingreso extra. Hago bisutería y la vendo entre mis compañeras de trabajo y a personas conocidas. Antes vendía bolsos. El salario lo invierto en comida y en las medicinas de mi madre. Ella sufrió tres accidentes cerebrovasculares. Tengo que andar en esa aventura de buscar los medicamentos y hacer tripas corazón. La situación de los maestros te baja la autoestima. Todo esto te destruye como ser humano”.

Pedro García

57 años.

Jubilado.

Presidente de la Asociación de Educadores Jubilados y Pensionados Unidos de la región Capital.

“Tuve veintisiete años de servicio ininterrumpidos en el aula. Trabajé todo el tiempo en la educación pública, en primaria y secundaria. Vivo de mi pensión de jubilado, que está un poquito por encima del salario mínimo. Las diferencias entre un salario mínimo del profesor que está comenzando la carrera y el que termina, del que tiene postgrado o doctorado y el que no, ni siquiera llega a ser de dos o tres salarios mínimos. Es decir, los salarios fueron aplanados. Mi pensión no alcanza ni siquiera para comprar 2 kilos de papas o 2 kilos de cebolla. No tengo otro ingreso. Eso me ha puesto a pensar en que debo buscar urgentemente qué hacer. Gasto mi salario en tres o cuatro rubros alimenticios cada vez que cobro mis 4.600 bolívares quincenalmente. La última quincena no me alcanzó ni siquiera para comprar un pollo entero. Hace tres años no tomo el medicamento para la hipertensión. Aspiro tener fortaleza y salud mental. Es evidente que una persona con hipertensión necesita su medicina, pero no puedo adquirirla. Mi esposa y yo nos ayudamos como podemos. Tenemos una hija adolescente y es difícil cubrir toda la dieta básica. Mucho menos tenemos para comprar calzado o ropa. Tengo 5 años sin visitar a mi familia en Ciudad Bolívar. No puedo pagar el pasaje”.

*Referencia:

Rojas, I. (17 de enero, 2019). ¿Por qué protestan los maestros en Venezuela? #Testimonios. Recuperado de https://prodavinci.com/por-que-protestan-los-maestros-en-venezuela-testimonios/

ladendalal@hotmail.com

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