Diálogo Político

Por Manuel Sánchez de la Madrid

La renuncia…la primera

En efecto, vendrán otras. El presidente Andrés Manuel López Obrador, sin poder controlar un rictus de enojo en los músculos de su cara, encaró a los reporteros del “mañanero” y respondió lo que quiso relacionado con la renuncia de Germán Martínez.

Expuso al respecto que petaba la decisión del senador, pero que no la compartía y dijo también que es la primera, agregando que vendrán otras.

Y sí, lo que es normal por muchas circunstancias que incluyen los argumentos manejados por el ex director general del IMSS y otros, que serán abordados por quienes sigan el camino del también ex panista.

La cascada de cambios apresurada que el presidente López Obrador impone al sector gubernamental no acabamos de conocerla y de entenderla, es tan febril que existe la posibilidad de que él mismo no lo conciba en su exacta dimensión, da la impresión de que surge del momento, ocurrencias que expresa y ordena lleven a la práctica sin conocer -por supuesto- sus consecuencias.

No es la primera ocasión en la que diga que creo en la buena intención de quien preside al país, el término que encontró como tesis de campaña la “cuarta transformación” lo está llevando a la práctica, está dando nuevo perfil a la administración pública, que fue y sigue siendo una colección de repeticiones sobre los mismos problemas, miles de formas de caer en la corrupción, un desbarajuste perfecto, de ahí que donde fije la vista el mandatario de la nación, se encuentra un tema para cambiarlo, acabarlo o reformarlo. De acuerdo, pero no a trote de caballo.

En mi opinión, y no soy nadie para hacerle recomendaciones al señor presidente, quizás sus asesores debieran leer con detenimiento la misiva firmada por Germán Martínez y analizarla, contiene detalles que le serían de utilidad a quien nos gobierna y a los mexicanos.

Es cierto que vendrán otras renuncias, pero en este caso la salida del equipo de primera línea de uno de los colaboradores más cercanos al presidente, está sustentada en detalles que están presentes en las dependencias a cargo de cada uno de los integrantes del gabinete, de alguna forma son razones que empujaron a un buen funcionario a renunciar, él hace suya la queja de los derechohabientes del IMSS, por deficiencias y despidos de la planta laboral, por desabasto de medicamentos, de cierta manera son pormenores que se repiten en cada secretaría, en cada dependencia oficial.

El titular del Poder Ejecutivo federal no puede lanzar al bote de la basura la carta de Martínez sin que ésta tenga consecuencias, yo creo que debiera reunirse el primer mandatario de la nación con sus colaboradores de confianza y leer en voz alta la misiva, buscarle lo que de alguna manera son consejos y seguirlos, tomarle lo que de bueno tenga, que es mucho.

No puede ser posible que un ser humano sepa todo y no cometa errores, es el caso de Don Andrés Manuel López Obrador, que obedezca pues a su impulso y forma de ejercer el poder, pero que enmiende lo que no ha sido atinado y no lo repita; cada día que transcurre le debe dejar experiencia y es un proceso de aprendizaje.

Yo he escuchado a quien se estrenaba como autoridad confesando que era difícil gobernar, que el aprendizaje no deja tiempo para repetir errores, hay que instruirse rápido.

Hace muchos años le comenté a equis gobernante sobre los errores de uno de sus subordinados, responsable de un importante cargo, y le dije “…le está causando daño a Usted, ¿por qué no lo corre?”. La respuesta, palabras más, palabras menos, fue “…si lo corro después de los dos primeros años de mi mandato, quien falló fue él, pero si lo separo antes del primer año de mi gobierno, entonces quien se equivocó fui yo y no puedo darme el lujo -tan pronto- de cosechar errores”.

Aquí nos veremos.

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