Reflexiones de vida

Por Eduardo Lomelí

El casado casa quiere

Ernesto, hombre de 27 años con un noviazgo oculto para los padres, un día decide llevar a la novia a vivir con él, al no contar con un patrimonio sólido llega a la casa de sus progenitores los que pensaron al verlos que sólo la había invitado a cenar, dentro de la plática final Ernesto comenta a sus padres.

-Papá, Mamá, he decidido juntar mi vida con Estefanía-. Los padres de Ernesto, sorprendidos por la decisión tomada sólo se miraban, después de un breve silencio el señor comentó.

-¡Pero hijo no la conocemos! ¿Quién es, de donde viene, quiénes son sus familiares? -. Cristina hermana menor comenta desconcertada.

-Y de que piensas mantenerla, no trabajas hermano-. El novio ignorando el comentario de su hermana dirigiéndose a los padres responde.

– Mira papá nos conocemos de tres años atrás, no la quería traer porque no estaba seguro de la decisión que tomaría, ella es sola en el mundo, pero estoy seguro que es la mujer ideal, danos la oportunidad para demostrarte que no es una decisión arrebatada-. Después de una larga charla y de compartir ideales decidieron creer en la pareja de enamorados abriendo las puertas de su casa a una completa desconocida, la cual con gran habilidad logró ganarse la simpatía de la familia. Cristina hija menor se comenzaba a dar cuenta que en su recámara las cosas cambiaban de sitio sin razón alguna, lo que la obligó a denunciar ante sus padres los acontecimientos ocurridos dentro de su dormitorio.

-Papá no quiero causar problemas con este comentario pero en mi cuarto las cosas que yo dejo sobre mi cama aparecen en el sillón, mis zapatillas en lugares donde yo no las pongo, mis alhajas papá se han estado extraviando.

-Se concreta hija ¿señalas alguien en particular?

-Bueno no sé quien, pero hasta se ha perdido dinero de mi alhajero, la única que se queda en casa es Estefanía, Ernesto no trabaja, yo papá me mato toda la semana para ganar lo que tengo y ahora resulta que se me pierde dinero, creo que no es justo-. Al llegar la noche a la hora de la merienda el padre manda llamar a la reciente pareja.

-Ernesto, Estefanía, vengan por favor-. Al acudir al llamado del patriarca Ernesto dice.

-¿Que ocurre padre?

-Tu hermana Cristina dice que en su recámara se le están perdiendo cosas ¿qué me dices de esto?

-Pues que no se dé que me hablas-. Dirigiendo su mirada a la hermana menor pregunta indignado.

-¿Quieres decir que nosotros te estamos robando? quiero decir que si tú ya te casaste justo es que le pongas casa a Estefanía, que te independices, que el casado casa quiere hermano y de esa manera evitamos confusiones, la única que se queda sola en casa es tu mujer-. La mirada del padre desaprobaba la sugerencia de su hija y tajante respondía.

-No hija, ellos no se irán de aquí, ella nos ha demostrado que es muy trabajadora y honesta, así que si no te parece esto la que se puede ir eres tú.

-¡Pero Papá, él decidió hacer una vida de casado, es justo que se independice!-. Estefanía sólo miraba poniendo una silueta en su rostro de ingenuidad, sabiendo que era culpable dejó que la hija se marchara de su casa.

Al salir Cristina de casa se despedía con estas palabras.

-Pues si padre, me voy pero si te digo una cosa, si tú crees que el sobreproteger a tu hijo es hacerle un bien, déjame decirte que estás en un gran error, que cuando un hombre se siente suficiente para tener mujer debe de proporcionarle lo necesario para su vida-. Dirigiendo la vista a su hermano continuó.

– La mujer cuesta hermanito, y lo único que mi padre está formando de ti es un mantenido es un ser inútil incapaz de dar vida a la mujer que quiere y esta delincuente tarde o temprano caerá en manos de la justicia porque ahorita es en casa al rato robará en la calle para que tu no trabajes, adiós.

Las circunstancias de la vida nos obligan a tender la mano a quienes lo solicitan pero sólo como un apoyo, un impulso para que ellos puedan emprender el vuelo, no para hacer de los hijos seres inútiles incapaces de sobrevivir solos. Cristina trabaja independiente de sus padres y enfrenta la vida con gallardía y coraje para formar su propio patrimonio, mientras que Ernesto continua siendo un mantenido del padre.

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