Diálogo Político

Por Manuel Sánchez de la Madrid

Conferencias matutinas

No tengo idea del rating que tengan las conferencias llamadas “mañaneras” que ofrece el presidente Andrés Manuel López Obrador, supongo que por el horario no deben ser muchos los que las siguen, pero no son pocos, habrán de ser decenas de miles, además de que lo ahí dicho, las interrogantes de los representantes de medios informativos y las respuestas del propio mandatario de la nación, que en términos generales evade hábilmente las preguntas espinosas, inicia abordando el tema y a los cinco segundos ya lo abandonó, se sale para disertar sobre algo que puede ser importante, pero nada tiene que ver con lo medular del caso, quizás es disperso y no se da cuenta que desatendió el tema y se fue por otro lado.

El sistema no permite insistir en un tema hasta que el periodista haya quedado satisfecho, tampoco los que lo seguimos frente a la pantalla de televisión o la señal por radio, López Obrador pone el punto final en donde quiere y con el índice de cualquiera de sus manos otorga el derecho a la siguiente pregunta a otro representante de equis medio informativo.

Como un comentario personal, debería Presidencia de la República o Comunicación Social hacer cada evento en un salón construido para ello y en la ciudad de México, ahí mismo en Palacio Nacional deben haber cientos, los colaboradores del señor presidente, los que se integran en lo que llaman “gabinete presidencial”, son auténticos invitados de piedra, los acomodan en sillas de tijera y dan la impresión de alumnos castigados, poca oportunidad tienen de cruzar las piernas (las mujeres menos), permanecen sentados con los brazos cruzados o descansados sobre sus vientres. Pocas veces son llamados a responder alguna pregunta planteada al titular del Poder Ejecutivo federal, que los convoca a hacer uso de la voz.

Bueno fuera que les dieran acomodo en sillas más cómodas, frente a mesas de trabajo pequeñas y micrófonos individuales.

El salón es principesco, es llamado Salón Tesorería, es de estupendo lujo y buen gusto. Pocos, muy pocos lugares, habrá en el tesoro de inmuebles propiedad de la república tan hermosos y magnificentes.

Don Daniel Cosío Villegas escribió “El Estilo Personal de Gobernar”, “…ensayo de tema histórico político: una reflexión personal, inteligente y bien escrita. Cosío evalúa el régimen presidencial de Luis Echeverría Álvarez (…) pone en duda la estructura del gobierno mexicano, que es vulnerable al estilo personal de cada presidente…” (párrafo tomado de la opinión de Enrique Krauze sobre el particular).

Nacido en la ciudad de México, Don Daniel, aun cuando ya en su edad adulta se confesó colimense, lo cual debió haber sido una broma, fue todo, sería oficioso, largo, sintetizar su biografía. Fue un genio.

Bueno pues, a lo largo de su libro, para Krauze “…no es ni pretende ser (una obra) política ni científica, es un ensayo literario…”, hace gala el colimense por decisión propia, Daniel Cosío, de un gran sentido del humor tomando a broma el drama nacional, de las acciones personales con las que nos han gobernado a los mexicanos y ése es el caso. Hemos soportado de todo y México existe, es así, con un territorio que no se parece al “cuerno de

la abundancia” que nos dijeron en las escuelas, la mayor parte de su superficie es desértica o pantanosa, y pese a ello somos la economía catorce en el mundo.

Resignémonos a ser gobernados por un hombre bien intencionado, con capacidad sobrada para ser alcalde de un municipio pequeño y con problemas simples. El estilo personal de gobernar del señor presidente es así y no va a cambiar.

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