Sin mano negra

Desde la madrugada del pasado miércoles, centenares de elementos de la Policía Federal (PF) iniciaron un movimiento de protesta en contra de lo que consideran violaciones a sus derechos laborales por la extinción de esa corporación y las condiciones para que sus miembros se integren a la naciente Guardia Nacional.

Las acciones de los uniformados, cabe poner en contexto, incluyeron un paro de labores en todas las sedes de la corporación en la ciudad de México, el cierre de vialidades como el periférico capitalino o la autopista México-Pachuca y la presentación de demandas de amparo ante juzgados federales.

La primera consideración ante las muestras de descontento es la necesidad de separar lo que pudieran ser preocupaciones legítimas de los uniformados por la preservación de sus derechos laborales -como las remuneraciones, antigüedad y formación académica- de los afanes por conservar privilegios como bonos, prebendas y otras demandas improcedentes.

Algo debe hacer el gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador y pronto, antes que se desborde esta problemática social que podría expandirse si no se encuentra una solución de forma y fondo que satisfaga a las partes, pues el presidente no puede decidir de manera discrecional y sin el consenso (no la autorización) de los elementos de la Policía Federal.

Por fortuna, no todos los integrantes de la PF acusaron recibo de la convocatoria, de ahí sus excepciones, como por ejemplo Colima y San Luis Potosí, cuyas instancias destacamentadas en estas entidades federativas no participaron en el paro nacional y otras acciones en defensa de sus derechos laborales.

Mientras que el presidente López Obrador considera que hay “mano negra” en la movilización de la Policía Federal, el gobernador Ignacio Peralta Sánchez, entrevistado sobre el punto, lamentó la inconformidad en algunos estados de la República, a la vez de reiterar el total apoyo a la conformación de la Guardia Nacional.

Destacó que “en Colima la Policía Federal tiene el respeto y agradecimiento, viendo disciplina, institucionalidad, colaboración y cooperación”, donde sostuvo que “la corporación muestra ganas de apoyar y sacar adelante el problema de la inseguridad del país y del estado”.

Es necesario, pues, se escuche sin “mano negra” de nadie, a quienes se manifiestan en sus demandas y peticiones para, en la medida de lo posible, atenderlas, pero las partes deben ceder, encontrar un justo medio, una solución que anteponga el interés supremo de la nación.

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