En contacto cultural con…

Por Eduardo Lomelí

Davide Arena

Un día 12 de enero del año del 1964, nace en tierras italianas un gigante del arte y la cultura, Davide Arena, un ángel sobre la tierra, el siglo veinte fue testigo de su llegada a Colima México, un hombre talentoso, inquebrantable en el ámbito artístico, cultural y deportivo, el exdirector de Cultura del municipio de Colima, con ese gran entusiasmo que lo caracterizaba mostró que no solo se trata de soñar sino de hacer realidad esos sueños que las barreras de la adversidad solo existen si tu lo permites, fue un gran impulsor de la Feria de los Volcanes, la hermosa ciudad de las palmeras lo acogió entre sus entrañas, y él entregó el corazón a esta tierra costeñita haciendo de los dos un solo latido, Davide Arena fue un importante promotor de cultura, arte y deportes, en cada proyecto se ponía la camiseta del triunfo, cineasta indiscutible; el hombre de fuego supo trazar la línea de las buenas culturas no solo a su familia si no también a quienes le rodeaban dejando un legado contundente, vasta enseñanza, contaba con el don de contagiar a las personas que le rodeaban de entusiasmos increíbles para poder emprender un proyecto y aterrizarlo con grandes resultados positivos el italiano colimense hacia ver los logros como si fueran fáciles.

Davide Arena, Colima, ¡tu Colima cultural, llora la separación de un grande impulsor artístico! ¡Llora al extraordinario ser humano, al amigo, al maestro! siempre vivirás en los corazones la cultura y arte colimote, la Feria del Volcán sonará en tu honor cada año, un sí se puede como tú lo demostraste en cada proyecto soñado en cada circunstancia de la vida artística, Davide arena sin lugar alguna, un ángel sobre la tierra.

LA ACTRIZ DE TEATRO, VIANEY TORRES cita estas palabras como un tributo al cineasta y líder cultural.

Morí para que tu boca dejara escapar la más bella sonrisa, morí para adentrarme en lo más profundo de tu mirada, morí hoy y hoy mismo renací donde nace el volcán, morí para que el vuelo del águila perfore la más alta nube!… morí para que la alegría del pueblo la disfrute el cielo”…

D.e.p. Davide Arena, Corazón de fuego, corazón de volcán.

No fuimos amigos cercanos, pero eso no importó, su corazón latía al unísono de la algarabía, de la gente disfrutando al máximo el Festival del Volcán, yo estaba en esa muchedumbre… Sin querer, sin darme cuenta, volví a caminar por las calles de Colima como antaño, como cuando Colima era un remanso de paz, en mi caminata por los puestos artesanales y de un escenario a otro me encontré con mucha gente que hacía años no veía, exvecinos, amigos de otros tiempos y otras causas, todo Colima se había dado cita ahí y todos reflejaban en su cara felicidad y paz, también hice nuevos amigos, algunos solo por unas horas, ellos fueron testigos y brincaron a mi lado al unísono de la música de los artistas que se presentaban en los diversos escenarios, te apartaban el lugar para ir al baño y les traías algo que se les ofreciera, un ambiente lindo, de hermandad, de nuevo como una gran familia, una luz etérea que bañaba el corazón de la ciudad, un equilibrio armónico que hacía mucho no respiraba nuestro querido Colima… y todo sucedió en la mente de un hombre, un hombre que nació en otra tierra, pero que decidió que tierras colimotas lo abrigasen durante el camino al más allá, a encontrarse con sus padres.

Davide Arena, en nombre de todos los que vibramos con tus festivales, gracias por regalarnos la fórmula para recuperar la paz, la tranquilidad, la seguridad y la felicidad de nuestro bello Colima.

LA ARTESANA, ROSALBA ESPERANZA se une a esta columna periodística en honor a uno de los gigantes de la cultura colimense.

Si hablamos de Davide Arena se pueden decir muchas cosas pues tan solo fue un ser humano, más no podemos negar que hablando de cultura, dejó un enorme legado a Colima el cual sería nuestro deber preservar y defender.

Para Davide los festivales fueron creados para largo alcance, logrando que ya para el segundo o tercer año de la realización del Festival del Volcán, éste se habría colocado como el segundo festival más grande de México, detrás del Festival Cervantino. No es cosa sencilla ni usual que un estado y mucho menos un municipio logre esta hazaña. El SaboraFest ha ido más lento, más su paso fue firme para convertirse en parte de una tradición decembrina. Aunque a inicios de este año en la Feria de Limón de Tecomán tan solo se encargó de la parte de espectáculo, también marcó precedente al llevar artistas que la gente jamás imaginó poderlos disfrutar ahí en su municipio.

Por esto, no obstante que estos festivales los haya realizado en calidad de funcionario público, para mí merece el más honesto reconocimiento pues no se conformó con tan solo calentar su cómodo asiento en una oficina y posar para la foto.

Deseo que a diferencia de las tantas críticas que suscitaron su homenaje, fuéramos más propositivos y tomáramos el ejemplo de alguien que entregó vida y corazón a nuestro estado y país.

Gracias Davide, tu vuelo es ligero porque cumpliste tu deber.

EL ESCRITOR DE NARRATIVA Y POETA ÁNGEL GAONA, también dedica un breve pensamiento al maestro Arena.

Davide Arena, escritor, documentalista, restaurantero, funcionario cultural, etc. Su sensibilidad lo llevó por ejemplo a dejar constancia en uno de sus cortometrajes de un personaje singular: “Manolo Gómez”, (q.e.p.d.), trovador excepcional, conocedor como pocos del bolero tradicional y la trova yucateca. Venido de la ciudad de México, pasó sus últimos años aquí en Colima, y gracias al buen ojo de Davide, al menos queda de él, el testimonio de su canto a capela en el video ya mencionado. Su trabajo como impulsor del festival del volcán y el SáboraFest, es a mi juicio, valorable en términos del impacto social y del éxito indiscutible que han tenido. Lo digo desde la experiencia personal al haber asistido a ambos eventos y haber presenciado el júbilo colectivo que desataron en los conciertos y en el hecho inédito de pasear por el jardín Libertad con una copa en la mano, saboreando el vino de mi preferencia y deleitándome con toda la gama de delicadezas gastronómicas al alcance de mi apetito y de mi bolsillo. Sólo eso bastaría para reconocerle de buen grado su aportación a la cultura popular, en un lugar donde pareciera que en ese rubro, sólo se permiten la demagogia y los simulacros. Por todo esto: ¡Viva Davide Arena!

 

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