Narrativa en corto

Por Eduardo Lomelí

¡Qué sabe nadie! 

¡Qué sabe nadie lo que ahora me ahoga! de este derrumbe escalofriante que existe en mi interior, de la soledad por la ausencia de mi gordita.
¡Qué sabe nadie si cuando a carcajadas rio, por dentro estoy llorando! si cuando canto, a mi niña estoy recordando, si cuando escribo cada letra, cada frase, cada historia me está destruyendo por dentro, volteo a los cuatro puntos cardinales y mando mis bendiciones, de mis ojos irremediablemente ruedan lágrimas que no puedo detener.
¡Qué sabe nadie si estoy vivo, que sabe nadie si ya estoy muerto! Al recordar los pasajes con los que tanto gozamos, que sabe nadie. Qué sabe nadie cuanto disfrutamos sobre los escenarios, cada momento, cada instante lo llevo muy dentro, era mi vida entera, mi muñequita de porcelana, mi gran orgullo mi mismo talento, con gusto seguía mis pasos de tajo y sin remordimientos la apartaron de mi lado ¡qué sabe nadie lo que ahora siento!
Le escribí su canción para lanzarla al viento, la niña de mis ojos, porque eso era para mí, por ella veía, por ella respiraba, ingratos que la apartaron de mi lado, enfrenté mi ignorancia para darle un mejor mañana
¿Poemas? infinidad le escribí, la rosa de Papá, estrella encendida, un consejo para mi hija y tantos más, ahora con su ausencia, despedida de Papá, pues se que no volveré a verle, ¡qué sabe nadie lo que en este momento me lastiman estas letras!
¡Qué sabe nadie la locura que estoy viviendo! los que de mí la apartaron solo les digo, pidan perdón a Dios porque yo perdonarlos no puedo.

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