Narrativa en corto

Por Eduardo Lomelí G.

Río joven, roca vieja

Quiero pedirte perdón por interrumpir tu camino, cuando llegaste a mi vida como un río te miré, quise beber de tus aguas y en tus fondos me extravíe. Quería mojar mis labios, quería paladear tu miel, mojé mi mente, mi alma y empapé todo mi ser. Con el vaivén de tus aguas acariciabas mi piel, olvidando las edades y perteneciendo a la tierra de la misma me olvidaba, quise beber de tus aguas para apaciguar mi sed. Hoy me siento ya cansado en tu plena madures. Fui muy feliz contigo y solo por esos tiempos que a mi vida regalaste solo por ese motivo, hoy libero tu camino, recupera todos tus sueños, no detengas tus senderos, solo soy roca vieja que interfiere en tu destino, busca manantiales tiernos, aguas que hagan juegos contigo. No llores chiquilla hermosa agradecido me iré, otras aguas pegaran en mis muros ya marchitos deleitaré de esas aguas, aunque la sed que yo traigo solo la calmo contigo. Tú eres río joven y mi rostro esta marchito. Es el riesgo cuando juegas apostándole al destino. Yo era maduro y tu joven reconozco que he perdió.

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